Él se desliza y me atropella. Y, aunque a veces no me importe, sé que el día que lo pierda volveré a sufrir. Por el, que aparece y que se esconde, que se marcha y que se queda. Que es pregunta y es respuesta, que es mi oscuridad, mi estrella. Él me peina el alma y me la enreda. Va conmigo pero no sé dónde va. Mi rival, mi compañero, que está tan dentro de mi vida. Y, a la vez, está tan fuera, sé que volveré a perderme. Y lo encontraré de nuevo, pero con otro rostro y otro nombre diferente y otro cuerpo. Pero sigue siendo el, que otra vez me lleva. Nunca me responde, si al girar la rueda.. Él se hace frío y se hace eterno. Un suspiro en la tormenta, a la que tantas veces le cambió la voz. Gente que va y que viene y siempre es él. Que me miente y me lo niega, que me olvida y me recuerda. Pero, si mi boca se equivoca. Y al llamarlo nombro a otro. A veces siente compasión por este loco, ciego y loco corazón. Sea, lo que quiera dios que sea. Mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no tiene corazón. Y va quemando, va quemándome y me quema. Y, ¿ si fuera él?