Voy a olvidarme de mi, yo puedo hacerte feliz ♥
Querido noah:
Aunque no alcanzo a oír tu respiración, sé que estás ahí, y que pronto me acostaré a tu lado, como siempre. Sentiré tu calor, el bendito consuelo de tu proximidad, y tu respiración me guiará lentamente hasta el lugar donde sueño contigo, con lo maravilloso que eres.La llama de la vela me recuerda a un fuego del pasado, que contemplé vestida con tu camisa y tus vaqueros. Entonces ya sabía que estaríamos juntos para siempre, aunque al día siguiente titubeara. Un poeta sureño me había capturado, robándome el corazón, y en lo más profundo de mi ser, supe que siempre había sido tuya. ¿Quién era yo para cuestionar un amor que cabalgaba sobre las estrellas fugaces y rugía como las olas del mar? Así era entonces, y así es ahora. Recuerdo que al día siguiente, el día de la visita de mi madre, volví contigo. Estaba asusta da, como nunca en mi vida, porque temía que no me perdonaras que te hubiera dejado. Cuando bajé del coche, temblaba, pero tú sonreiste y me extendiste los brazos, ahuyentando todos mis te mores. Tampoco protestabas cuando, en los días siguientes, salía a caminar sola. Y si regresaba con lágrimas en los ojos, siempre sabías cuándo debías abrazarme y cuándo dejarme sola. No sé cómo lo sabías, pero lo hacías, y con ello me facilitaste las cosas. Más adelante, cuando fuimos a la pequeña capilla e intercambiamos ani llos y votos, te miré a los ojos y comprendí que había tomado la decisión correcta. Más aún, comprendí que era una tonta por haber dudado. Desde entonces, no me he arrepentido ni una sola vez. Nuestra convivencia ha sido maravillosa, y ahora pienso mucho en ella. A veces cierro los ojos y te veo con hebras de plata en la cabeza, sentado en el porche, tocando la guitarra, rodea do de niños que juegan y baten palmas al ritmo de la música que has creado. Tu ropa está sucia después de una jornada de trabajo, y estás ago tado, pero aunque te sugiero que descanses un poco, sonríes y dices: "Es lo que estoy haciendo ". Tu amor por los niños me parece sensual y apa sionante. "Eres mejor padre de lo que crees", te digo más tarde, cuando los niños duermen. Poco después, nos desnudamos, nos besamos y estamos a punto de perder la cabeza antes de meternos entre las sábanas de franela. Te quiero por muchas razones, pero sobre todo por tus pasiones, que siempre han sido las cosas más maravillosas de la vida. El amor, la poesía, la paternidad, la amistad, la belleza y la naturaleza. Y me alegro de que hayas incul cado esos sentimientos a nuestros hijos, porque sin lugar a dudas enriquecerán sus vidas. Siem pre hablan de cuánto significas para ellos, y entonces me siento la mujer más afortunada del mundo. También a mí me has enseñado muchas cosas, me has inspirado, y nunca sabrás cuánto significó para mí que me animaras a pintar. Ahora mis obras están en museos y colecciones privadas de todo el mundo, y aunque muchas veces me he sentido cansada o aturdida por exposiciones y críticos, tú siempre me alentabas con palabras amables. Comprendiste que necesitaba un estudio, un espacio propio, y no te preocupabas por las man chas de pintura en mi ropa, en mi pelo o incluso en los muebles. Sé que no fue fácil. Sólo un hombre de verdad puede soportar algo así. Y tú lo eres. Lo has sido durante cuarenta y cinco maravillosos años. Además de mi amante, eres mi mejor amigo, y no sabría decir qué faceta de ti me gusta más. Adoro las dos, como he adorado nuestra vida en común. Tú tienes algo, Noah, algo maravilloso y poderoso. Cuando te miro veo bondad, lo mismo que todo el mundo ve en ti. Bondad. Eres el hombre más indulgente y sereno que he conocido. Dios está contigo. Tiene que estarlo, porque eres lo más parecido a un ángel que he visto en mi vida. Sé que me tomaste por loca cuando te pedí que escribieras nuestra historia antes de mar charnos de casa, pero tengo mis razones, y agra dezco tu paciencia. Y aunque nunca respondía tus preguntas, creo que ya es hora de que sepas la verdad. Hemos tenido una vida que la mayoría de las parejas no conocerá nunca, y sin embargo, cada vez que te miro, siento miedo porque sé que todo acabará muy pronto. Los dos conocemos el diag nóstico de mi enfermedad y sabemos lo que significa. Te veo llorar, y me preocupo más por ti que por mí, porque sé que compartirás mis sufri mientos. No encuentro palabras para expresar mi dolor. Te quiero tanto, tan apasionadamente, que hallaré una forma de volver a ti a pesar de mi enfermedad. Te lo prometo. Y por eso te he pedido que escribieras nuestra historia. Cuando esté sola y perdida, léemela —tal como se la contaste a nuestros hijos— y sé que de algún modo comprenderé que habla de nosotros. En tonces, quizá, sólo quizá, encontremos la mane ra de estar juntos otra vez. Por favor, no te enfades conmigo los días en que no te reconozca. Los dos sabemos que llega rán. Piensa que te quiero, que siempre te querré, y que ocurra lo que ocurra, habré tenido la mejor vida posible. Una vida contigo. Si has conservado esta carta y la relees, cree que lo que digo vale también ahora. Noah, dondequiera que estés y cuando quiera que leas esto, te quiero. Te quiero mientras escribo estas líneas, y te querré cuando las leas. Y lamentaré no poder decírtelo en persona. Te quiero con toda el alma, marido mío. Eres, y has sido, lo que siempre he soñado.
Aunque no alcanzo a oír tu respiración, sé que estás ahí, y que pronto me acostaré a tu lado, como siempre. Sentiré tu calor, el bendito consuelo de tu proximidad, y tu respiración me guiará lentamente hasta el lugar donde sueño contigo, con lo maravilloso que eres.La llama de la vela me recuerda a un fuego del pasado, que contemplé vestida con tu camisa y tus vaqueros. Entonces ya sabía que estaríamos juntos para siempre, aunque al día siguiente titubeara. Un poeta sureño me había capturado, robándome el corazón, y en lo más profundo de mi ser, supe que siempre había sido tuya. ¿Quién era yo para cuestionar un amor que cabalgaba sobre las estrellas fugaces y rugía como las olas del mar? Así era entonces, y así es ahora. Recuerdo que al día siguiente, el día de la visita de mi madre, volví contigo. Estaba asusta da, como nunca en mi vida, porque temía que no me perdonaras que te hubiera dejado. Cuando bajé del coche, temblaba, pero tú sonreiste y me extendiste los brazos, ahuyentando todos mis te mores. Tampoco protestabas cuando, en los días siguientes, salía a caminar sola. Y si regresaba con lágrimas en los ojos, siempre sabías cuándo debías abrazarme y cuándo dejarme sola. No sé cómo lo sabías, pero lo hacías, y con ello me facilitaste las cosas. Más adelante, cuando fuimos a la pequeña capilla e intercambiamos ani llos y votos, te miré a los ojos y comprendí que había tomado la decisión correcta. Más aún, comprendí que era una tonta por haber dudado. Desde entonces, no me he arrepentido ni una sola vez. Nuestra convivencia ha sido maravillosa, y ahora pienso mucho en ella. A veces cierro los ojos y te veo con hebras de plata en la cabeza, sentado en el porche, tocando la guitarra, rodea do de niños que juegan y baten palmas al ritmo de la música que has creado. Tu ropa está sucia después de una jornada de trabajo, y estás ago tado, pero aunque te sugiero que descanses un poco, sonríes y dices: "Es lo que estoy haciendo ". Tu amor por los niños me parece sensual y apa sionante. "Eres mejor padre de lo que crees", te digo más tarde, cuando los niños duermen. Poco después, nos desnudamos, nos besamos y estamos a punto de perder la cabeza antes de meternos entre las sábanas de franela. Te quiero por muchas razones, pero sobre todo por tus pasiones, que siempre han sido las cosas más maravillosas de la vida. El amor, la poesía, la paternidad, la amistad, la belleza y la naturaleza. Y me alegro de que hayas incul cado esos sentimientos a nuestros hijos, porque sin lugar a dudas enriquecerán sus vidas. Siem pre hablan de cuánto significas para ellos, y entonces me siento la mujer más afortunada del mundo. También a mí me has enseñado muchas cosas, me has inspirado, y nunca sabrás cuánto significó para mí que me animaras a pintar. Ahora mis obras están en museos y colecciones privadas de todo el mundo, y aunque muchas veces me he sentido cansada o aturdida por exposiciones y críticos, tú siempre me alentabas con palabras amables. Comprendiste que necesitaba un estudio, un espacio propio, y no te preocupabas por las man chas de pintura en mi ropa, en mi pelo o incluso en los muebles. Sé que no fue fácil. Sólo un hombre de verdad puede soportar algo así. Y tú lo eres. Lo has sido durante cuarenta y cinco maravillosos años. Además de mi amante, eres mi mejor amigo, y no sabría decir qué faceta de ti me gusta más. Adoro las dos, como he adorado nuestra vida en común. Tú tienes algo, Noah, algo maravilloso y poderoso. Cuando te miro veo bondad, lo mismo que todo el mundo ve en ti. Bondad. Eres el hombre más indulgente y sereno que he conocido. Dios está contigo. Tiene que estarlo, porque eres lo más parecido a un ángel que he visto en mi vida. Sé que me tomaste por loca cuando te pedí que escribieras nuestra historia antes de mar charnos de casa, pero tengo mis razones, y agra dezco tu paciencia. Y aunque nunca respondía tus preguntas, creo que ya es hora de que sepas la verdad. Hemos tenido una vida que la mayoría de las parejas no conocerá nunca, y sin embargo, cada vez que te miro, siento miedo porque sé que todo acabará muy pronto. Los dos conocemos el diag nóstico de mi enfermedad y sabemos lo que significa. Te veo llorar, y me preocupo más por ti que por mí, porque sé que compartirás mis sufri mientos. No encuentro palabras para expresar mi dolor. Te quiero tanto, tan apasionadamente, que hallaré una forma de volver a ti a pesar de mi enfermedad. Te lo prometo. Y por eso te he pedido que escribieras nuestra historia. Cuando esté sola y perdida, léemela —tal como se la contaste a nuestros hijos— y sé que de algún modo comprenderé que habla de nosotros. En tonces, quizá, sólo quizá, encontremos la mane ra de estar juntos otra vez. Por favor, no te enfades conmigo los días en que no te reconozca. Los dos sabemos que llega rán. Piensa que te quiero, que siempre te querré, y que ocurra lo que ocurra, habré tenido la mejor vida posible. Una vida contigo. Si has conservado esta carta y la relees, cree que lo que digo vale también ahora. Noah, dondequiera que estés y cuando quiera que leas esto, te quiero. Te quiero mientras escribo estas líneas, y te querré cuando las leas. Y lamentaré no poder decírtelo en persona. Te quiero con toda el alma, marido mío. Eres, y has sido, lo que siempre he soñado.
Allie.
Olvidarte es recordar que es imposible. Olvidarte, olvidarte. Incluso es más difícil que aguantarte. Si extraño tu neurosis y tus celos sin razón, ¿Cómo no extrañar tu cuerpo en mi colchón? Olvidarte es un intento que no lo deseo tanto. Porque tanto es que lo intento que me acuerdo mucho más. Y he llegado a sospechar que a mi afán de no acordarme es lo que me tiene enferma de recuerdos. Olvidarte es lo que espero para reanudar mi vida. Harta de seguir soñando con la posibilidad de que un día por error, o por pura curiosidad, le preguntes a un amigo/a por mis huesos.
Navegando en este mar de dolor, donde no existe amor, donde reina la desilusión. Mira yo estoy muy mal, deseo que estés igual para que así tu comprendas el daño que has causado amor. Tu como no ves vas matando mis sentimientos, busco agobiado lleno de lamentos, pensando en lo nuestro que ya está muerto. Y gracias a ti ya no creo en el amor, yo soy la victima en esta ocasión. No recuerdo haber sido mala amor. Esto es extraño, ya no lo aguanto.
Yo quiero tener, y mirar esa carita, y disfrutar de tu sonrisa como ayer , que me muero por tu vida cuando veo esos ojitos, que me quedo sin sonrisa cuando doblas esa esquina, porque no me queda nada cuando te vas a tu casa. Vuelve, vuelve, porque ya te has ido estoy vacía, vuelve. Ese no es tu sitio, ven conmigo, tienes el poder de hacer conmigo lo que quieras. Y quiero saber, si te mueres por mi vida, sientes esa cosa extraña tú también. Y quiero volver, a sentirte siempre cerca, a que me mires y morirnos de placer.

Porque la vida pasa en un momento y hay momentos que pudieron cambiarnos la vida. Porque siempre nos queda algo más que decir detrás de cada despedida. Porque todos alguna vez hemos escrito una carta que nunca llegó a su destino. Porque todos necesitamos, de alguna forma, reconciliarnos con nuestro pasado.
Mi 'te quiero' quería levantar castillos, pero el tullo sólo sostenía un muro. Tu pasión; inexistente o de bolsillo, Mi pasión; pasado, presente y futuro. Pasado porque te amé desde un principio, presente porque me mantenes vivo, futuro porque te estaré esperando, y ahora me voy, pero te repito el estribo y dice; no, no hubiera preferido una mentira, pero tampoco la verdad. Me hubiera bastado con levantarme un día, y verme envuelta en soledad.
El tiempo nos quita, el tiempo nos da, el tiempo nos enseña y nos enseña mal. Vamos a caminar por la sombra, vamos a caminar de la mano por calles llenas de hojas de otoño sin barrer, por una plaza donde nadie juega más. ¿Para qué disimular? no vamos a ninguna parte. No va a ser fácil, ya lo sé, pero nunca lo es. Es como arrancarse algo, es como ahogarse, es como quemarse la mano, es como quebrarse un hueso. Hay que darle la razón la los que tienen razón, a los que aún no sabemos quienes somos.
El destino es como un ejército de hormigas laboriosas. Miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se vá configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos. El destino es un gran chef que mezcla los ingredientes preparando el plato que tiene para nosotros. Es una maquinaria precisa y minuciosa que vá reuniendo todas las piezas. Dormimos, amamos, trabajamos o cantamos ajenos a lo que el destino escribió para nosotros... ¿Quién escribe el destino? ¿Nosotros? ¿Alguien? ¿Un Dios? ¿Varios? ¿Nadie? ¿Todo es azaroso?. Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invensibles, y solo somos marionetas d
el destino... En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se vá armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se vá entrelazando de forma misteriosa, un mecanísmo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino es éste el que viene a buscarnos tarde o temprano... El destino es como un señor muy viejo y sabio, es un profesional de todas las profesiones. El destino es aveces realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacía donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente. El destino es un gran ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de ingeniería. Con paciencia milenaria construye castillos inmensos. Cuida cada detalle, encaja las piezas con precisión, pero, el destino construye sus castillos con cartas de mesa. Una mala movida, una sola carta que se saque... y el castillo colapsa. El destino es estratega, mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero. El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo, puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad... y la debilidad del destino, son las acciones humanas. Eso, es lo único que puede cambiarlo, como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman, lo único que puede cambiar el destino, son las acciones humanas... Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro, pero en definitiva, lo que deba ser, será
Creo que esto debería formalizarse. Sentada en la cama sola, mirando el teléfono. Él no era lo que yo quería, lo que pensé, no. El ni siquiera me abría la puerta. Nunca me hizo sentir que era especial. Él no es realmente lo que estoy buscando. Ahí es donde empiezo a morderme las uñas y limpio mi cuarto cuando todo lo demás falla. Creo que es mi momento de poner en libertad este punto de vista que se está haciendo viejo.
Tu me enseñaste que tan simple son las cosas, tu me enseñaste a dar amor y nada mas. Y que no importa si recibes algo a cambio. Y descubrí que en esta vida hay algo más. Y donde yo quiera que yo este tu vas a estar. Y como un ángel cuidaras de mi, cuando me pierda y deje de reir. Y como el viento que me cuenta que el invierno esta por venir. Y este mundo que gira de nuevo aunque me sienta al revez, como un ave que no para en vuelo se que no voy a caer. Tu me enseñaste como respirar de nuevo, tu me enseñaste a pensar antes de actuar. Solo se trata de ver hasta lo invisible y descubrir que en esta vida hay algo mas, y donde quiera que yo este tu vas a estar. Y como un ángel cuidaras de mi, cuando me pierda y deje de reir ♥Te amo y te extraño muchisimo abuelo ♥
Está bien dudar, reflexionar, incluso está bien el miedo, pero a veces hay que avanzar. Juntar coraje y atreverse a hacer eso que hay que hacer da pánico, pero una vez que damos el primer paso todo desaparece y eso es atreverse. Podemos abandonar ese juego seguro y animarnos o acobardarnos y quedarnos en una burbuja de cosas desconocidas. El coraje; es el coraje el que hace las cosas distintas. Una vez que perdimos el miedo y lo hicimos, casi da risa pensar que teniamos miedo.
Y al final .. al final no era tan difícil.
Y aléjate de mi amor, yo se que aun estas a tiempo.
No soy quien en verdad parezco
y perdón no soy quien crees, yo no caí del cielo.
Si aún no me lo crees amor
y quieres tu correr el riesgo,
veras que soy realmente buena en engañar
y hacer sufrir a quien mas quiero.
Aléjate de mí, pues tu bien sabes que no te merezco.
Quisiera arrepentirme,
ser la misma y no decirte esto.
Aléjate de mi, escapa, vete ya no debo verte.
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